Entre la conciencia y el deber: decisiones que marcan vidas
Durante esta clase reflexionamos sobre la objeción de conciencia y la Ley N° 21.030, que regula la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) en tres causales. A través de una entrevista grupal, analizamos los dilemas éticos que enfrenta un profesional de la salud al decidir si declararse objetor o no objetor de conciencia. La actividad nos permitió debatir desde el conocimiento de la ley, los principios bioéticos y la responsabilidad profesional que implica atender con respeto y humanidad.
En nuestro grupo, elegimos entrevistar a una compañera que decidió no ser objetora de conciencia, para comprender cómo se vive esta postura desde el compromiso ético con los pacientes y la convicción de que la atención médica debe centrarse en el bienestar y la autonomía de las mujeres.

Entrevista
1. ¿Por qué decidiste no ser objetora de conciencia frente a la Ley IVE?
Porque creo que todas las personas tienen derecho a decidir sobre su propio cuerpo, y el rol del profesional de salud es garantizar que esa decisión se tome de manera informada, acompañada y segura. Ser no objetora refleja mi compromiso con el acceso equitativo a la salud, sin imponer mis creencias personales a quienes buscan atención.
2. ¿Crees que ser no objetora puede generar conflictos personales o con otros colegas?
Sí, puede generar tensiones, sobre todo en entornos donde la objeción es mayoritaria o se mezclan creencias personales con lo profesional. Pero pienso que actuar desde la empatía y la ética ayuda a mantener el respeto mutuo. No se trata de imponer visiones, sino de entender que cada decisión médica tiene un trasfondo humano que merece ser escuchado y comprendido.
3. ¿Qué opinas sobre la objeción institucional y su impacto en el acceso a la atención?
Me parece injusta y contradictoria. Las instituciones no tienen conciencia ni valores personales, pero sí la obligación de garantizar la atención médica. Cuando un hospital o clínica se declara objetor, está negando el derecho a la salud, sobre todo en regiones donde hay pocos centros disponibles. Eso genera desigualdad y vulnera derechos fundamentales.
4. ¿Qué significa para ti acompañar a una paciente en este contexto?
Significa estar presente sin juzgar, brindar contención emocional y garantizar que la atención se realice de forma segura y humana. Acompañar no es solo un acto técnico, sino también un compromiso ético. El rol del profesional es proteger el bienestar del paciente, incluso en situaciones difíciles o moralmente complejas.
Reflexión final
Esta actividad nos permitió reflexionar sobre la importancia de mantener una práctica médica basada en la empatía, el respeto y la justicia. Ser no objetor no implica carecer de principios, sino actuar desde una ética centrada en el paciente y su derecho a recibir atención de calidad, sin discriminación ni barreras.
La Ley N° 21.030 busca equilibrar los derechos de los profesionales con los de las pacientes, pero su aplicación práctica sigue generando tensiones éticas. Comprendimos que la clave está en la responsabilidad profesional: declarar, derivar y acompañar correctamente cuando corresponde, asegurando que ninguna persona vea vulnerado su derecho a la salud.
En conclusión, esta experiencia nos recordó que la verdadera ética médica no está en las convicciones personales, sino en la capacidad de cuidar con humanidad, incluso cuando las decisiones son difíciles.
