Decidir con empatía: la conciencia ante el final de la vida

25.09.2025

Durante esta clase abordamos uno de los temas más sensibles de la ética médica contemporánea: la eutanasia. A partir del análisis del debate ético y legal que se desarrolla actualmente en Chile, reflexionamos sobre el equilibrio entre el derecho del paciente a una muerte digna y la libertad de conciencia del profesional de salud. La actividad consistió en una entrevista grupal a una compañera, quien decidió no ser objetora de conciencia, con el fin de comprender cómo se vive esta postura desde la responsabilidad médica, la empatía y el respeto por la autonomía del paciente.

A través de esta conversación, se buscó promover un diálogo crítico sobre los dilemas éticos que plantea el final de la vida, los límites del deber médico y el rol de la objeción de conciencia frente a decisiones que involucran sufrimiento, autonomía y compasión.

Entrevista

1. ¿Cuál es tu opinión sobre la eutanasia y qué rol debería tener la objeción de conciencia si se aprueba en Chile?

Creo que la eutanasia debería ser una opción regulada, acompañada y ética, para aquellas personas que atraviesan enfermedades terminales con sufrimiento físico o psicológico intolerable. La objeción de conciencia individual debería respetarse, pero siempre con la obligación de derivar de manera oportuna al paciente, para no vulnerar su derecho a decidir. La objeción institucional, en cambio, podría restringir el acceso a este derecho, especialmente en zonas donde no hay múltiples centros asistenciales.

2. ¿Por qué decidiste no ser objetora de conciencia frente a la eutanasia?

Porque pienso que el rol del profesional de salud es acompañar al paciente incluso en el proceso de morir, con humanidad y sin juicios personales. Ser no objetora no significa estar de acuerdo con todas las decisiones, sino reconocer la autonomía del paciente y respetar su deseo de evitar un sufrimiento que ya no tiene sentido terapéutico. Para mí, acompañar también es una forma de cuidar.

3. ¿Qué dilemas éticos crees que podrían surgir en la práctica si se legaliza la eutanasia?

Los principales dilemas se relacionan con la evaluación de la capacidad del paciente, la presión familiar y las diferencias entre las convicciones del médico y las del paciente. También puede surgir conflicto entre la autonomía y la beneficencia: a veces, el deseo de proteger puede chocar con la voluntad del enfermo. Por eso es fundamental contar con equipos interdisciplinarios, acompañamiento psicológico y procesos claros.

4. ¿Qué valores crees que deben guiar al profesional que acompaña una decisión de eutanasia?

Creo que los valores esenciales son la empatía, la prudencia y la compasión. Acompañar a alguien en el final de su vida exige sensibilidad, respeto y contención emocional. No se trata solo de aplicar un procedimiento, sino de garantizar que la persona muera con dignidad, rodeada de respeto y apoyo humano.

Reflexión final

Aunque la eutanasia aún no está legalizada en Chile, la discusión avanza y nos invita a repensar los límites de la medicina, la autonomía del paciente y el sentido del deber profesional. Este ejercicio nos permitió comprender que la ética médica no se trata solo de preservar la vida, sino también de respetar la calidad y el significado que cada persona le da a su existencia.

Ser no objetor no implica ausencia de valores, sino un compromiso con el derecho del paciente a decidir y con la responsabilidad de acompañar sin imponer creencias. En el fondo, la eutanasia abre una reflexión profunda sobre el verdadero propósito de la medicina: aliviar el sufrimiento, cuidar hasta el final y permitir que la despedida sea, también, un acto de humanidad.

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